Y, de repente, serendipia.
Era tan claro que estaba oscuro:
su hogar no era una casa, su hogar era el Mundo.
Pero temía que fuera tarde para arreglar el daño.
Se había preguntado mil veces por qué se sentía tan vacío
(lo cierto es que no era muy diestro en ver más allá de lo evidente).
Llevaba una vida atareada, llena de distracciones...
y aquella caja en el bolsillo, con sus colores artificiales.
Que no superaban al de las flores, pero eso él no lo sabía,
porque apenas volteaba a ver cuando cruzaba la calle.
No se fijó hasta el día en que atisbó unos matorrales,
anchos rosales vestidos más de grises que de espigas.
El Gris se le tiró al cuerpo, manchándolo de por vida.
Más nunca se lamentaba;
lo recordaba desde entonces como el color de la Advertencia.
Estaba limpiando y recategorizando cosas antiguas en mi correo y encontré esta postulación a un concurso local de poesía organizado por la Embajada de Francia. En su momento no lo publiqué porque parte de los requisitos era que fuese un poema inédito y sin publicar en ningún lado.
Obviamente no gané, o estaría publicado por ahí. Pero me tomé la libertad de pulirlo un poquito y registrarlo aquí. Dejo la ficha:
Para el concurso "Poesía sobre ruedas"
- Título: El Color de la Advertencia
- Categoría: Formato largo
- Extensión original: 755 caracteres.
- Fechado: Diciembre 2020
- Organizadores: Embajada de Francia, Alianza Francesa, Biblioteca Nacional, Estuario Editora, CUTCSA

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