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30 de marzo de 2019

Sobre mi paradero

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Hello♥ transmitiendo en vivo desde mi nuevo liceo. Me sorprende un poco no haber hablado de esto directamente aún, así que lo suelto de una: me fui del país.

Ahora vivo en Montevideo, Uruguay, lo que significa muchas más oportunidades de las que teníamos antes. Sobre todo porque aquí hay seguridad y el ciudadano de a pie sobrevive con un salario, cosa que en Venezuela es tristemente imposible por los momentos.

Nos vinimos en diciembre y de hecho cumplí mis 17 años aquí. Pudimos encontrar casa (una casita prefabricada como del tamaño de un contenedor jajaja) y gracias a Dios tenemos sustento. Además por primera vez tengo un smartphone, desde el que les escribo justo ahora. Pero como seguimos en el proceso de instalarnos aún no tenemos wifi en casa, y es por eso que casi no he publicado este tiempo... aunque creo que me las he arreglado para no desaparecer.

Foto cortesía de mi mamá♥ (IAVA)
Ahora estoy cursando bachillerato en artes (!!!) en el Instituto Alfredo Vasquez Acevedo, o IAVA, o Hogwarts🔮 para los amigos. Es un liceo graaande de construcción muy bonita, tiene gimnasio con duchas 😮 —yo jamás había visto uno—, salones de música y teatro, una biblioteca propia, acceso a la biblioteca del sistema liceal y hasta un observatorio astronómico. Allí estoy viendo clases de Literatura, Historia del Arte, Filosofía, Física enfocada a las artes, Matemática, Música, Inglés, Plástica, y Expresión Corporal/Teatro. En Venezuela estaba a nada de graduarme y ahora tendré que recomenzar 5to y además hacer un 6to año que allá no existe, pero de verdad que esto lo hace más ligero y motiva mucho para seguir el curso que viene✨

Uno de los viejos salones de arte, en el subsuelo
Además me encantan las calles del centro, son preciosas 😍 hay muchos puestos de artesanos y bella arquitectura, se siente mucho la presencia del turismo y todo el intecambio cultural que se da por la zona. Cuando llegué fue rarísimo ver la cantidad de turistas que había, viniendo de un lugar en el que por obvios motivos no prospera ese negocio, y de repente encontrarme con gente hablando en japonés, francés, inglés, portugués... ver la oleada de gente llegando desde Argentina a veranear. Como digo: rarísimo. Y estupendo.

Las calles son muy fotogénicas
Sobre todo puedo decir con gusto que no es lo que me habían dado a entender los videos que vimos en YouTube antes de venir jeje 😅 Montevideo no es para nada un pueblito gris desprovisto de McDonalds, edificios e influencia exterior. Solo son muy de su zona.

Reina la lucha por la inclusión (y algunos extremos ideológicos, porque los hay), la moda tumblr, las exposiciones de arte, el mate por doquier, graffitis geniales —con los que me ubico cuando voy sola jaja—, los perros 🐾🐶 las tiendas con nombres poco pensados (??) y las tatoo/barber shops; tengo un par de años queriendo aprender a tatuar y ahora mis padres me lo están incentivando más que nunca.

Un graffiti increíble que hay en mi calle
Pero sobre todo reina la gente amable. Casi todos nos han recibido con los brazos abiertos y una sonrisa, nos han ofrecido ayuda, apoyo e incluso amistad. Y es algo que agradezco en demasía.

La zona en la que vivimos se llama "La Teja", un barrio —como les dicen aquí— alejado del centro, con casas bonitas y aceras torcidas, donde reina el cesped sobre el cemento. A veces voy por la calle sin escuchar a nadie hablar y me siento un poco como si estuviera en casa. Como le dije a una amiga hace poco: es un sentimiento agridulce.

"La Teja"
En fin, que me mude y no hay internet fijo en casa jaja. Pero me verán por aquí hablando de lo que hicimos el fin de semana o el libro que me prestaron en la biblioteca del barrio y aprovechando todas las señales de wifi que se me pasen por enfrente, aunque no este publicando siempre en el blog. De vez en cuando subo fotos en mi instagram y así✨

Y pues eso. Pasen un buen día/semana/mes/año y nos leemos pronto! 😉😉

18 de febrero de 2019

RR&Rs - "La Casa del Reloj en la Pared", por John Bellairs.

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Gracias a mi hermanita por la foto♥
Título original: "The House with the Clock in Its Walls".
Autor: John Bellairs (1938).
Año: 1973 (edición de 2018).
Editorial: Alfaguara (Penguin Random House).
Ilustrador (cubierta): Alfredo Cáceres.
¿Rant, Reseña o Recomendación? Me parece que reseña.

Reseña

A lo largo de las 253 páginas del libro, Bellairs nos relata un trozo de la vida de Lewis Barnavelt, un niño de diez años cuyos padres acaban de fallecer. Como es lógico, los niños de diez años necesitan un tutor, por lo que Lewis termina en manos de su desconocido tío Jonathan, un personaje robusto y un tanto extravagante con el que entabla una buena relación rápidamente.

Acontece que el tío Jonathan vive en una hermosa mansión en lo alto de High Street, justo al lado de su mejor amiga, la Señora Zimmermann. Así que Lewis se pasa los días leyendo, jugando a las cartas con sus dos nuevos amigos y explorando los rincones de la vieja casa. Pero allí ocurre algo inquietante: un sutil tic tac amortiguado por todos los demás relojes, que se escucha en cada pared de cada habitación. Un viejo secreto relacionado con los anteriores dueños de la propiedad. Algo que le quita el sueño a Jonathan.

A pesar de todo, la vida es tranquila en New Zebedee. Pero entonces Lewis se mete con una magia oscura, y empiezan a ocurrir cosas extrañas...

Esta historia es bastante más vieja de lo que creí en primera instancia, escrita un año antes del nacimiento de mi madre y ambientada en los años 40, lo que no significa nada malo, pero la narrativa consigue recordártelo a cada paso. Es, ante todo, una lectura para niños (de entre 8 y 13 años, me atrevo a juzgar) pero agradable sin importar las edades. Los personajes son sólidos aunque no se los llega a conocer a profundidad. Y tiene sentido considerando que la historia se enfoca casi del todo en Lewis, pero me habría gustado conocerlos un poco mejor.

No voy a ignorar que en ciertos aspectos me resultó insulsa. Como con la mención constante de marcas al referirse a tal o cual objeto, lo que no sé si fue con fines ilustrativos o un claro ejemplo de  qué no hacer al integrar publicidad en la literatura (aunque quizá en inglés fuese más fluida).

También me fue extraño lo poco que Lewis reparó en la muerte de sus padres. Por supuesto que el libro sigue siendo infantil, y aunque no lo fuera cada quien lidia con las cosas de manera diferente pero... no sé, me chocó la indiferencia hacia esa circunstancia.


Sobre el libro en sí mismo no tengo quejas:
  • Me enamoré de la portada en el momento en que la vi; no solo es una ilustración al completo, sino que al terminar el libro entiendes lo que hay en ella.
  • El papel es un mixto de fuentes sostenibles ♥
  • Las elecciones tipográficas me encantaron (si alguien sabe el nombre de esa fuente por favor que me lo diga).
  • Y en general el libro da gusto de solo verlo.

Aparte de eso, no hay mucho que decir. Encontré un par de errores de traducción que me descolocaron y en términos de historia esperaba un poco más. Una buena parte del relato se sintió como que no llegaba a ser lo que debía.

Pero con todo y todo, es un libro que disfruté mucho leyendo. Consigue entretener y enternecer a pesar de sus errores. Algo así como la historia que te contó un amigo, que aunque no sabe todos los detalles te entretiene y pasan un buen rato. Y aunque no quedara impresa a llama viva en tu memoria, cuando la recuerdas acarrea sonrisas.

Es un buen libro que pudo ser un mejor libro. Pero buen libro se quedará, pase lo que pase.

Puntuación: ★★★ y 2/5.
Frase del día: ¿Para qué un Blue-Ray, existiendo huevos mágicos?